28/01/2009

मेमोरिया दे jóवेंस airados

05/11/2008

OBAMA Y EL SIGLO XXI


El primer presidente negro de Estados Unidos, ésta ya no es una posibilidad remota, una utopía. En algunas películas futuristas el actor que encarnaba al Presidente norteamericano era de raza negra y en su argumento situaban la acción allá por el año 2150. Si hace un año nos hubieran dicho que 2008 sería la fecha en la que un negro hijo de padre keniata y madre norteamericana, nacido en Hawai y criado en Indonesia accedería a la Casa Blanca nos hubiésemos desternillado de risa.

Tras una eterna campaña dividida en dos fases; las elecciones primarias y la propia campaña presidencial, tras meses de mítines, debates televisivos y análisis, Barack Obama se ha ido perfilando como un candidato sólido, como un futuro Presidente. Sin embargo, tengo la sensación de que el resultado de las urnas, aún siendo el esperado, tardará mucho tiempo en ser asimilado. La próxima vez que veamos en los informativos de la televisión el rótulo de Presidente de los Estados Unidos y subamos la mirada, le veremos a él. La gran esperanza se ha materializado y ahora la gente tiene la exultante certeza de que todo es posible.

Con el nacimiento del siglo XXI hemos asistido a la eclosión de la globalización tanto económica, como política, tecnológica, social y humana. Nos encontramos en un mundo mestizo que tiene enormes problemas y que para solucionarlos tiene que contar con unas instituciones de gobierno que entiendan lo que tienen entre manos. Hasta ahora mirábamos a las caras de los principales dirigentes mundiales y siempre veíamos los mismos rostros. Los WASP, blancos, anglosajones y protestantes, o muy cercanos a estos, copaban la cúspide del mundo. La llegada de Obama supone una revolución por sí sola ya que constata que el ascensor social todavía funciona, da muestra de la cordura y mesura del electorado que, huyendo de los radicalismos, ha premiado tanto la voluntad de conciliación como la elocuencia y la brillantez de Obama.

Debido a su raza sus adversarios políticos han tratado de dañar su imagen removiendo el viejo discurso del miedo al diferente, del ellos contra nosotros, presentando a Obama como un radical revanchista y ante ello el candidato demócrata no se ha escondido. Su primera y gran contribución es la edificación del primer peldaño que transforme a la sociedad americana en un país post-racial, en el que se abandonen los discursos de la identidad y la segregación. Obama podría haber dicho que Estados Unidos no es un país racista, sin embargo no lo hizo, encaró la realidad y reconociendo los prejuicios y el racismo existente en todas las comunidades del país afirmó no poder prescindir de ninguna de ellas.

El problema no es la segregación racial contra los negros, el problema es la segregación racial. Sin víctimas ni verdugos, concitando los más amplios consensos Obama mueve a toda una nación a reinventar su proyecto común con un mensaje en positivo que marque el siglo XXI.

16/08/2008

IMÁGENES DE AYER


Algunas veces nos sorprendemos absortos contemplando una fotografía, cuando volvemos a nosotros mismos tras minutos de ausencia. Una ausencia motivada porque nuestra mente ha quedado presa al observar un instante eterno que nos sugiere... algo inexplicable, nos traslada a un mundo que jamás podremos vivir pero del que tenemos constancia, del que tenemos una prueba ante nosotros.

Personas anónimas, vistas como jamás podrán ser vistas, atrapadas eternamente en la juventud, siendo testimonio vivo de un tiempo y una edad que ya no son la nuestra pero que formaron parte del mundo que pisamos. Cuatro jóvenes de unos trece o catorce años, puede que en la España de los años treinta, puede que ante la puerta de una iglesia. De lo que no cabe duda es de que sus caras reflejan satisfacción, una satisfacción derivada tal vez de sus ropas, chaqueta y pantalón largo. Atendiendo a las costumbres de la época es posible que hasta pocos meses antes se vieran obligados a vestir pantalones cortos, señal inequívoca de pertenecer aún a la niñez.

Así que el logro de haberse librado de mostrar las rodillas supone elevarse un escaño en la escala social, los catorce años de nuestro tiempo poco tienen que ver con los de la fotografía, la llamada de las responsabilidades laborales y el labrarse un buen nombre estaban a la vuelta de la esquina y el ensayo de la pose adulta es más que visible en todos ellos.

De izquierda a derecha el más alto de los muchachos deja adivinar claramente una bonhomía incipiente, un proyecto de hombre tranquilo y confiado se entrevera en la posición de sus pies, abiertos al frente. Su serenidad y confianza pueden ser consecuencia de su tamaño, el cual ya cumple por sí solo el cometido de infundir respeto y otorgarle la presencia necesaria, por lo que su personalidad puede permitirse el lujo de prescindir de los tonos más adustos y entregarse a la campechanía, presente en la foto a través del abrazo protector y amistoso que regala, por encima del hombro, a su colega. La expresión de su rostro confirma lo que su cuerpo nos muestra.

Por el contrario su amigo, el de más corta estatura de los cuatro no nos habla tanto a través de su cuerpo, quizás limitado en su expresividad debido a su menor tamaño, como a través de su cara, una cara que también muestra satisfacción pero que no nos regala una sonrisa sino que se la guarda estableciendo una barrera de contención que devela una personalidad más laberíntica y severa que la de su confiado amigo.

El tercero de nuestros chicos es el más expresivo, por su gesto podríamos pensar que acaba de llegar de Nueva York donde triunfa como estrella del cine, tal es su desparpajo y carisma, inclinado hacia la izquierda sobre el último de los muchachos, no le abraza por completo, sino que deja caer su mano sobre el hombro de su amigo en un gesto que se nos antoja adelantado a su tiempo. Por si todo esto fuera poco en su mano derecha lleva un pitillo que porta con una soltura excepcional, sujeto entre los dedos índice y corazón parece haber sido prensado para ser fotografiado en la mano del muchacho.

Por último el chico que cierra el grupo no parece tal, su expresión facial es sin duda la más indescifrable, sus ojos aparecen velados por la sombra de una expresión de crónica preocupación, propia de un adulto con serias inquietudes que le roban horas de sueño y ganas de sonreír. Su brazo derecho se muestra rígido, incapaz de corresponder el abrazo del colega y el izquierdo, a medio plegar, tampoco transmite ningún gesto de simpatía con la mano ocupada en atrapar lo que parece ser un pitillo, puede que uno exacto al del amigo. Sin embargo, la suya no es una pose de galán que convierte en un arte el fumar si no que aparece como la de un hombre nervioso que mata sus desventuras con cada calada.

En un instante cuatro vidas, una época y un buen motivo para disfrutar.


USAIN BOLT EN OTRA DIMENSIÓN


El ser humano puede correr los 100 metros lisos en menos de 9.70 segundos ¿Dónde está el límite? La respuesta se encuentra en las piernas del jamaicano Usain Bolt, la final olímpica de Pekín ha coronado al nuevo rey de la velocidad que, dejándose llevar los últimos 20 metros, ha establecido un nuevo record del mundo, 9.69.

Lo que prometía ser un triple duelo entre el propio Bolt, su compatriota Asafa Powell y el estadounidense y vigente campeón del mundo, Tyson Gay, ha resultado ser una exhibición inapelable del joven y espigado caribeño. Sin tener una gran salida su zancada resulta demoledora, después de los primeros 20 metros, en los que los atletas lanzan su cuerpo hasta alcanzar la velocidad punta que desarrollarán hasta la meta, Bolt inicia su despliegue. Zancada tras zancada la ventaja sobre sus rivales se incrementa exponencialmente hasta ser inalcanzable.

No resulta aventurado pronosticar que su estirada y fibrosa silueta se convertirá en un icono comercial de primer orden. Tras una época de transición con campeones olímpicos vinculados a escándalos de dopaje como el campeón de Atenas 2004, Justin Gatlin, la prueba reina de la velocidad y con ella el atletismo encuentran en Bolt una nueva referencia con la que reverdecer viejos laureles y recuperar el crédito perdido en los últimos años.

Los Carl Lewis, Donovan Bailey, Linford Christie, Frankie Fredericks, Maurice Green... pueden haber encontrado un heredero digno de tal honor. Los próximos años dictaminarán la verdadera jerarquía de Bolt, lo que ha quedado claro hoy en Pekín es que el potencial que atesora en sus piernas le permitirá alcanzar el reconocimiento de los más grandes.


15/08/2008

NADAL ES UN MITO


Rafael Nadal, tenis, Nadal, número uno, Nadal, uno de los nombres imprescindibles para entender el deporte contemporáneo. El camino recorrido por el balear hasta que su nombre ha alcanzado el estatus de referencia mundial es la senda de la constancia, la humildad, la perseverancia, la lucha infatigable por alcanzar hasta la última bola; como en la tarde de hoy ha hecho hasta doblegar a Novak Djokovic y alcanzar la final del torneo individual de tenis de los Juegos Olímpicos.

Podríamos entrar a analizar los detalles técnicos que caracterizan el juego de cada uno de los dos jugadores; Nadal tierra batida, constancia, solidez, gran derecha, imbatible en los peloteos largos; Djokovic pistas rápidas, golpes ganadores, gran saque, gran volea, excelente derecha. Numeros 2 y 3 del mundo respectivamente.

Ambos sucesores de Roger Federer y, sin embargo, Djokovic nunca significará lo mismo que Nadal para el tenis y el deporte mundial. El serbio será número uno mundial, logrará ganar gran parte de los grand slam por no decir todos y sin embargo sus triunfos no poseerán la aureola que rodea las gestas de Nadal.

Lo que convertirá a Rafa en un mito para el futuro es el esfuerzo impenitente que empeña en cada punto, la inagotable capacidad de sacrificio que es capaz de convertir los grandes duelos de su carrera en luchas épicas por la gloria, en despliegues físicos y psicológicos sólo aptos para superdotados. Gracias a este despliegue ha derrotado al grandísimo Federer, tras tres años repletos de finales en todas las superficies imaginables Rafa no sólo ha frustrado el sueño del suizo de ganar Roland Garros sino que ha logrado cuestionar la hegemonía del helvético hasta en su propio terreno, arrancándole el título de Wimbledon tras la final más larga de todos los tiempos en el All England Tennis Club.

Djokovic-Nadal; un enorme tenista contra un mito. Una diferencia imposible de compensar con el virtuosismo tenístico de Nole. Una diferencia imposible de enjugar cuando lo que está en juego es algo del calibre de una medalla olímpica. En el partido de hoy Nadal ha dominado el primer set con solvencia (6-4), Djokovic ha irrumpido como un ciclón en el segundo (1-6) y, por fin, ha llegado el tercer y definitivo parcial. Nole ha continuado exhibiendo un juego que ha puesto contra las cuerdas a Nadal que como siempre ha resistido exigiendo el máximo y más a su rival.

Han llegado los juegos definitivos, las dudas, la presión, el miedo a ganar y perder, el temblor de piernas, el vacío en el estómago... y en estas circunstancias el serbio ha empezado a fallar, a pensar demasiado, a ver del otro lado de la red como su rival no era sólo un tenista sino un mito que iba a exigirle llegar hasta donde Djokovic nunca pensó que fuera posible hacerlo.

5-4, servicio para el serbio (30-40), fallos dudas y lo que parece un respiro, Nadal descolocado y una bola alta y a media pista, se acerca el 40 iguales pero... derecha esquinada, Rafa la devuelve alta y a media pista. Segundo remate de Djokovic, parece definitivo, Rafa corre y a la altura de los jueces de línea devuelve de espaldas un revés alto y a media pista; Djokovic tiene tiempo para pensar cuando hacerlo es un error fatal, Rafa no es un tenista es un mito, levanta el brazo, golpea la bola y la envía fuera.

Nadal es finalista, Djokovic se retira a los vestuarios entre lágrimas preguntándose por qué nunca entrará en el Olimpo, mientras todos nosotros añadimos una gesta más que levanta el pedestal sobre el que un chico balear de 22 años edifica su leyenda.